David
Cuerpo

Se ha cumplido año y medio desde que decidí traerlo a occidente, y no es que sea el primero ni el único en el país, porque hay buenos embajadores instalados de manera formal en México. Pese a lo que muchos pensaban en su momento sobre la decisión de adquirirlo a través de internet, en una página desconocida y con el estigma que se sigue guardando sobre la calidad de los productos de origen de la tierra de Confucio, debo confesar que soy un cliente satisfecho.

Inclinarme por un fabricante y modelo específico fue difícil porque la mayoría de dispositivos se encuentran estandarizados y la diferencia radicaba en la capa de personalización de cada marca, así como distintivos estéticos: materiales de construcción, mismo proveedor de procesadores, memoria RAM, resolución de pantalla y detalles que parecieran mínimos pero que en su momento, ningún móvil que se comercializaba aquí los incluían; salvo gamas altas que alcanzaban precios de locura por un pedazo de vidrio con lucecitas.

Lo motivante no radicaba sólo en las prestaciones del móvil, sino en el costo del mismo. No voy a decir que era un precio ridículo pero sí interesante, tomando en cuenta que por un costo similar,  aquí me alcanzaría para obtener un celular de gama baja y con menos de la mitad de equipamiento que el proyectado en la tienda china.

Ustedes juzgarán si por menos de 4 mil pesos pueden hacerse de un teléfono de 5.5” con resolución Full HD, lector de huellas, cámaras con resoluciones de 16 y 8 megapixeles para trasera y delantera, respectivamente, procesador de 10 núcleos acompañado de 3 GB de memoria RAM, 32 de almacenamiento interno y dual SIM; todo encerrado en una estructura de una sola pieza de aluminio peinado.

Sí, ya sé lo que me van a decir: ¿Y la garantía? ¿Qué pasa si se descompone? ¿Hay actualizaciones? La página donde lo adquirí ofrecía un año de garantía, la cual ya expiró, aunque si algo fallara podría mandarlo a reparar a cualquier laboratorio de celulares de aquí, al final siguen siendo los mismos principios de operación, así como partes. Es más, si el costo fuera elevado, podría simplemente desecharlo y comprar un modelo reciente tomando en cuenta su valor comercial.

En lo que se refiere a las actualizaciones oficiales, el fabricante no ha lanzado alguna aunque hay otros que sí lo hacen constantemente. En mi caso, encontré foros de desarrolladores independientes que se dedican a crear ROMS optimizadas para el modelo que poseo. Es decir, depuran contenido innecesario que incluye el fabricante y mejoran el rendimiento del teléfono, desde la aplicaciones nativa hasta la eliminación de lags. La instalación de las mismas es manual pero créanme que el proceso no es laborioso y bien vale la pena. Posiblemente lo tedioso sea reconfigurar el móvil y aplicar toda la personalización.