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Cuerpo

La cultura de lo lindo no tiene excepciones en Japón, ni siquiera para el excremento, donde un museo cerca de Tokio le da un giro a este tema.En el Museo Unko, en la ciudad de Yokohama, la popó es artificial, no tiene nada que ver con lo que sería en un inodoro, y viene en forma de helados y cupcakes, en todos los colores y tamaños.

Desde hace mucho tiempo en Japón, diversos objetos con forma de popó, como borradores escolares y otros artículos, son coleccionados por chicos y grandes. Los visitantes del museo reciben una breve introducción en video y luego se les pide que se sienten en uno de siete inodoros coloridos que adornan el lugar.

En el museo hay suvenires coloridos y una escultura en el techo de la sala principal que hace erupción cada 30 minutos escupiendo pequeñas heces de espuma. Otra área incluye popó voladora de tonos pastel y un letrero en neón con la palabra “excremento” escrita en diferentes idiomas.

En este lugar, los visitantes también pueden jugar a aplastar con mazos la mayor cantidad de heces que puedan, o bien, competir para “hacer” la popó más grande al gritar la palabra en japonés “unko” lo más fuerte posible.

Al final del recorrido, los visitantes obtienen una bolsa para llevarse recuerdos. Si aún quieren más, la tienda de regalos del museo está repleta de más artículos temáticos. El museo Unko atrajo a más de 100 mil visitantes en el primer mes después de su apertura en marzo y permanecerá abierto hasta septiembre.