Autor
Cuquita
Cuerpo

La que podría llamarse "escuela multigrado" comenzó a funcionar un mes después del terremoto de magnitud 8.2 en la escala de Richter que sacudió a Juchitán en el estado de Oaxaca.

Lo curioso de este caso es que de tarde es un bar y de mañana es escuela; la surgió para que los niños no siguieran ociosos tras el sismo que no solo destruyó viviendas, sino también dañó más de 1.140 escuelas de la región y dejó sin clases a miles de pequeños.

El restaurante-bar, conocido como Coco Bongo, inició con 18 alumnos y ahora alberga a 35 niños y niñas de 5 a 12 años, quienes toman clases en el patio del negocio.

Carlos Antonio López, propietario del negocio, admite que la idea inicial fue de su esposa, Nelmi Roselis Trejo, quien estaba preocupada porque sus dos hijos solo veían televisión, jugaban y tenían mucho tiempo dedicado al ocio.

La primera propuesta fue el contratar maestra particular para que les diera clase a sus hijos, pero después se le vino la idea de que podrían ayudar a los demás pequeños sin clases ni escuela. Así que se dieron a la tarea de pedir apoyo d ellos vecinos y solicitaron maestros por internet, pronto dieron respuesta a la solicitud y comenzar a trabajar en el lugar done ya había las mesas, las sillas y el deseo de ayudar.

Aunque la iniciativa ha sido criticada, el propietario del bar apunta contundente: "Uno ayuda con lo que tiene y ponemos nuestro apoyo y hasta nuestro dinero porque pedimos 5 pesos de cooperación por niño para el desayuno y no alcanza, pero ya nos metimos en esto y no nos vamos a rajar”.

Esta escuela improvisada  cuenta con una maestra de educación básica, un maestro de inglés, un psicólogo y un maestro de pintura, a quienes quieren conservar incluso después de que termine la emergencia con un proyecto nuevo.

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