El tonto
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Google está facilitando a la policía norteamericana datos sobre los movimientos de los teléfonos móviles para resolver delitos, según informa The New York Times. A través de una de sus herramientas, llamada Sensorvault, Google viene almacenando datos desde 2009 sobre la localización de usuarios de cientos de millones de teléfonos inteligentes en todo el mundo.

Aunque Google no tiene acceso a la localización de todos los teléfonos inteligentes, la mayoría de los usuarios ha cedido el uso de sus datos al agregar la función de historial de ubicaciones incorporada a la gestión de usuarios.  Este historial resulta útil para multitud de aplicaciones. Por ejemplo, para añadir un comentario sobre una tienda o restaurante que hemos visitado o para recibir alertas sobre el estado del tráfico en nuestro entorno.

La policía puede obtener información de todos los dispositivos que se encuentran cerca de un lugar determinado, en particular escenas de crímenes, y proceder con mayor rapidez a la solución del caso. Se están realizando hasta 180 consultas por semana, la mayoría de las veces sin que los usuarios sepan que sus desplazamientos y correos electrónicos están expuestos.

Esta colaboración entre Google y la policía funciona de la siguiente forma: los inspectores proporcionan a Google un área geográfica y un periodo de tiempo y el gigante norteamericano le da la lista de los teléfonos que han estado presentes en ese momento en ese espacio.

A continuación la policía trabaja con esa información y reduce su campo de búsqueda a unos pocos teléfonos. Google le facilita entonces los nombres y direcciones de correo electrónico de sus propietarios, que inmediatamente pasan a estar bajo la lupa de la policía.

El Congreso de Estados Unidos ha enviado una carta a Google para que explique la información del Times. Y especifica: “La información publicada señala que Google almacena información sobre la ubicación de un gran volumen de consumidores, información que se remonta a 2009. Cuando se tienen en cuenta estas capacidades, las ramificaciones potenciales para la privacidad del consumidor son de gran alcance y preocupantes”.

Y plantea que necesita “conocer los fines para los que Google mantiene la base de datos de Sensorvault y hasta qué punto Google comparte con terceros información sobre la ubicación de usuarios, contenida en esta base de datos”.