Claqueta palomera
Cuerpo

De lo nuevo que trae Clarovideo, te da como muy buena opción la película El lugar donde todo termina, es una película llena de culpa. El nuevo trabajo de Derek Cianfrance se genera, desarrolla y conecta gracias al remordimiento que sienten sus personajes y a las decisiones que toman para mitigarlo.

Luke es un motociclista que se gana la vida haciendo acrobacias en una feria itinerante. Una noche después del espectáculo, se reencuentra con Romina, una vieja amante. Minutos después se entera que ella tuvo un hijo, su hijo, y él genera instantáneamente un apego desmedido por la criatura.

El amor por su vástago y la responsabilidad que siente por mantenerlo después de haberlo abandonado, hacen que Luke comience a robar bancos. Un paliativo momentáneo a su situación económica. Pero él es como un animal enjaulado, salvaje e incapaz de adaptarse. Está hecho para ser admirado y no lo contrario.

Al igual que Luke, Avery es víctima de su entorno. La vida lo atrapa y el remordimiento dicta sus acciones. Cuando un decadente Ray Liotta te acorrala en el clásico “ayúdame a ayudarte”, sólo queda defenderte con uñas y dientes. Si la historia del policía no es tan efectiva se debe a lo excelente del primer acto, asimismo Cooper no es Gosling y aunque hace su mejor esfuerzo por resultar empático.

La tesis central se mantiene. Hagamos lo que hagamos, todos nuestros actos tienen consecuencias y debemos aprender a vivir con ellas, no hay forma de evitarlo. Probablemente el bumeran no regrese para cobrar lo que debemos, tal vez quien tenga que pagar la cuenta sea nuestra descendencia. Así inicia el tercer movimiento.

Melodramáticamente flojo, aunque inevitable. El tercer acto nos lleva 15 años después, cuando Avery se alista para postularse como Procurador de Nueva York y los niños han crecido. Aunque no conocen sus orígenes y fueron educados en ambientes antagónicos, AJ y Jason  son muy similares y parecen tener los mismos problemas por adaptarse. Es inevitable que sus caminos se crucen.