Claqueta palomera
Cuerpo

La obsesión juvenil que desarrolló el director mexicano Sebastián del Amo por la novela policiaca El complot mongol por fin se vio materializado en la pantalla grande, gracias a su terquedad. La historia, que en 1969 escribió Rafael Bernal y en la que el matón a sueldo, Filiberto García, se ve envuelto en una supuesta conspiración china para asesinar al presidente de Estados Unidos durante su visita a México.

En una noche sombría y solitaria, de esas en las que sólo los valientes se atreven a caminar por la calle, un hombre que observa detenidamente todo aquello que lo rodea. Portando un traje elegante y un sombrero digno del mejor detective –por no llamarlo “matón”; termino más apropiado para describir su profesión–, Filiberto García  recorre el barrio chino en busca de algo que le ayude a resolver el encargo que le ha sido encomendado: John F. Kennedy está por visitar nuestro país y hay un complot mongol para asesinarlo.

El complot mongol rompe constantemente la cuarta pared y logra convertir a su audiencia en el cómplice de Filiberto García en esta aventura tan peculiar; una que sólo podría ocurrir en México y que únicamente podría ser retratada por nuestro cine.

Sebastián del Amo le da vida a Filiberto García en un guion que retoma los elementos más oscuros e intensos del grandioso cine negro nacional hecho por Roberto Gavaldón o Julio Bracho pero añadiéndole una buena cantidad de picardía e ironía, como aquella que hace inolvidable a Llámenme Mike.

En una cinta donde su protagonista es el hilo conductor de una historia tan compleja y enredada como la de El complot mongol, la cinta confió en uno de los rostros más vistos y celebrados del cine mexicano. Sólo Damián Alcázar podía comandar con tanta maestría una historia tan salvaje y divertida al mismo tiempo que entrega uno de sus papeles más divertidos a la fecha.

Esta película esta materializada por un puñado de actores que coordinaron sus agendas para ser parte de esta adaptación cinematográfica los cuales podemos ver a:

Damián Alcázar, Bárbara Mori, Ari Brickman, Moisés Arizmendi, Eugenio Derbez y Xavier López Chabelo se pusieron a las órdenes de Del Amo (El fantástico mundo de Juan Orol y Cantinflas) para evidenciar que, aunque pasen los años, los políticos mexicanos siguen arrastrando y poniendo en práctica el compadrismo, la corrupción y el acomodar las leyes al antojo y según las necesidades de determinada situación.

Ahí es que radica la importancia de la novela que, antes que Del Amo, fue adaptada en 1978 por el director Antonio Eceiza, teniendo en el elenco a Blanca Guerra, Pedro Armendáriz Jr. y Ernesto Gómez Cruz.