Echar chal
Cuerpo

Un escarabajo de caparazón embellecido con bisutería sirve a enamorados para llevar en sus alhajeros el mayor símbolo del amor imposible de la princesa maya Cuzán y el plebeyo Chalpol, una popular leyenda maya de Yucatán.

La leyenda dice que Cuzán estaba comprometida con el príncipe Ek Chapat, pero finalmente se enamoró de un joven sin linaje llamado Chalpol y al ser descubiertos por su padre, este mandó matar al amante.

Ante las súplicas de la princesa, un chamán convirtió a Chalpol en un insecto y se lo obsequió a Cuzán, quien enamorada decidió decorar su caparazón con finas joyas y una cadena de oro para usarlo como prendedor en un lugar muy cercano a su corazón.

Así, el Maquech ha sido considerado por los mayas como un prendedor viviente que las doncellas colocan en su blusas; los varones en sus camisas para llamar la atención. Otros deciden tenerlo como recuerdo o símbolo del cuento maya del amor en sus alhajeros, donde tiene una vida promedio de cuatro años, siempre que tenga madera para comer.

La creencia dice que se debe usar del lado del corazón; algo que llama la atención del turismo y por ello deciden llevarlo como recuerdo y como un tipo de joya maya viviente.

Esta vieja historia contada de generación en generación ha sido para algunas comunidades medio de subsistencia al dedicarse a cazar a los coleópteros para adornarlos y ofrecerlos a turistas y personas que gustan de los prendedores vivientes.

Mariano relató a una agencia de noticias que sale muy temprano de su casa para dirigirse a los montes a buscar al Maquech, un animal que se esconde cuando hay sol o lluvia. Al atraparlos los decora para llevarlos a vender a las tiendas de artesanías de la capital.

"Yo me quito (salgo) aquí en mi casa a las 6 de la mañana, llego a una hora y media a donde voy y empiezo. Cuando diga a las 9 o 10 horas, ya no hay Makech ya se guardaron (escondieron) todos, los que alcanzaste ver eso vas a ver si no ya estuvo", dijo.

El Maquech es un símbolo de la cultura maya y su historia, la de Cuzán y Chalpol. Se comparte de boca en boca en los mercados de artesanías donde el turista entusiasmado puede pagar hasta los 350 pesos. El extranjero no puede llevarlo porque no está permitido pasarlo por las aduanas.