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La infección de orina está provocada por la invasión de microorganismos en el tracto urinario. Puede producirse por dos vías diferentes: por el extremo inferior de las vías urinarias (abertura en la punta del pene o de la uretra, según se trate de un hombre o de una mujer), que es el caso más frecuente; o bien a través del flujo sanguíneo, en cuyo caso la infección afecta directamente a los riñones.

Cualquier anormalidad que provoque una obstrucción del flujo de orina puede inducir a una infección urinaria. Una próstata dilatada puede frenar el flujo de orina, por lo que incrementa el riesgo de infección.

 Las personas sometidas a exámenes mediante tubos o catéteres o que necesitan sondas pueden desarrollar más fácilmente infecciones procedentes de dichos instrumentos.

 Los mayores se ven afectados por este tipo de infecciones con mayor frecuencia, así como las que sufren una disminución del sistema nervioso, que les impide controlar la vejiga a voluntad.

Existen diversos factores que inciden en la aparición de las infecciones urinarias y son variables en función de la edad y sexo:

En mujeres jóvenes: las causas más comunes son la existencia de antecedentes de ITUs en la madre, el uso de espermicidas y tras mantener relaciones sexuales. En mujeres postmenopáusicas: son frencuentes en aquellas que tienen antecedentes de ITUs previas en la edad fértil.

 En varones jóvenes: las infecciones de orina son poco frecuentes y si aparecen, es en relación con la actividad sexual. En los hombres mayores de 50 años: a causa más frecuente es una infección bacteriana persistente en la próstata.

Seguir una dieta equilibrada y llevar un estilo de vida saludable pueden ayudar a prevenir una infección urinaria; también es recomendable no retener la orina y beber agua de forma habitual, al menos dos litros diarios, ya que esto favorecerá la diuresis.

Otros consejos específicos para reducir el riesgo de cistitis son: Orinar después de cada coito para eliminar posibles agentes infecciosos. Evitar la ducha vaginal como método para reducir la posibilidad de embarazo. Cambiarse el bañador después de cada baño y evitar el frío en la zona.

 Tener precaución con algunos preservativos, cremas espermicidas o el diafragma, ya que no son recomendables para personas propensas a padecer infecciones urinarias. En este caso, se aconseja acudir al especialista para adoptar un método anticonceptivo diferente.