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Mosa
Cuerpo

 Un viernes cualquiera de éste  nuevo siglo, es decir, después del 2000. De prisa y no de muy buen modo  llegaba a la catedral de la cábula en México; Radio uno 104.1 aquellos tiempos los compactos material indispensable para trabajar; en la mano derecha sostenía una bolsa del superama conteniendo unos doce discos destinados para musicalizar el programa de las 18:00 hrs. que se transmitía por Radio Uno: Polanco, departamento 104.1

A  cinco minutos de entrar a cabina;  el recorrido incluía cruzar la calle,  esperar el elevador que casi siempre lo detenían en el piso del jefazo o hacer pierna y subir escaleras  hasta el cuarto piso del edificio de Radio Fórmula, allá por el rumbo de privada de Horacio, Polanco sección las acacias.

Las escaleras la mejor opción, jadeando  cuerpo y alma llegamos hasta la cabina de transmisión, ahí  se encontraba Chuchín, oaxaqueño   de carácter voluble   y siempre talentoso. Pasé desfalleciendo  frente a él,  alcance a dejarle mi bolsa de cd’s. No le comunique ni el tema del que hablaría y menos la canción que estrenaríamos, recordemos que la radio era tocar lo que la competencia  no tenía. Y lo que se dice entre canción y canción.

 Me senté en el sillón de los locos y a darle trancazos a la vida, ¡de pronto me llamó poderosamente la atención la canción que puso chuchin de fondo musical!  Pregunté insistentemente, ¿Por qué había quemado esa canción? ¿Por qué había decidido poner precisamente es canción?  -¡No Chuchín, esa canción se estrenaría a mitad de programa o en el último bloque! solo alcanzó a mover su cabeza en señal de disculpa.

La primera vez que  escuché la canción que tocó Chuchín, me produjo una tristeza inmensa por el asunto que aborda: los recuerdos de una persona que compartió su amor, vida y tiempo, sin embargo ya no pudo continuar, la causa; la presencia de la muerte, que se  interpuesto en dicha relación. La música es recia, contrasta con la letra que narra la pérdida de  un ser querido.

La emisión continúo y aproximadamente al minuto 25, 30 el compañero Chuchín, se levanta de su desvencijado sillón, con la cara pálida y apoyándose en su mesa, avisa que tiene que abandonar la operación. Se presentó un problema en su hogar; su hijo de cinco años había sufrido un accidente y sin más detalle, encargó su quehacer a un suplente, se marchó al encuentro de su pena.

Polanco departamento 104 finalizó su transmisión de esa tarde, con la canción Recuerdos interpretada por la banda venezolana Adolescentes orquesta, momento  musical que posteriormente recordaría por siempre,  no como un incidente común en una cabina de radio, en donde el operador  por equivocación tocó una canción, sin saber de  cuál  se trataba o  en que cd se encontraba, solo tomó la caja del disco, la abrió y le dio play  a la canción que se le antojó: siento que me muero cuando despierto y no estas, siento que se ha ido gran parte de mi vida no puedo hablar y es que no lo creo…

A las dos horas posteriores al programa, la información estaba completa: El Hijo de Chuchín, pequeño de seis años de edad había fallecido; cayó desde el tercer piso de su edificio: Las Diosidencias de la vida

   

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