Autor
La Provinciana Asalariada
Cuerpo

Cuando vives en la hermosa provincia mexicana (o en el interior de la república, dirian los mamones), te llega un bombardeo de información de la CDMX en medios de comunicación, revistas, prensa y demás. Se la pasan enarbolando tal o cual lugar, salón de baile, “tribu urbana” (término mas estúpido y jalado, imposible), restaurante, centro comercial o grupo musical como si fuesen la última Coca Cola del desierto.

El otro día, de visita por el mentado centro historico, pasé a calmar la tripa en la famosa Pastelería Madrid. Un lugar al que no le vi nada del otro mundo, ya que es…una simple pasteleria en la que se sirven alimentos elaborados previamente, los cuales se muestran en platos desechables de Unicel dentro de una vitrina a los clientes.

Más que el sabor de los alimentos, el cual no es malo, pero tampoco destacado; salta a la vista el caos y la pésima atención de las que atienden, quienes parecen vivir en un estado perpetuo de mal humor. Preguntan lo mismo varias veces, se les olvida lo que pediste, no saben lo que venden y además se ponen al brinco si les reclamas su nula capacidad de entendimiento y/o conocimiento. Lo peor del asunto, es que a juzgar por los comentarios realizados en diferentes redes sociales como Foursquare o Google Maps, esta practica es común en este y varios establecimientos mas del estilo.

Para rematar, después de soportar sus berrinches, y descifrar en donde hay que ordenar (ya que hay diferentes módulos con antojitos diversos como tostadas en uno, aguas frescas en otro, etc.), el sabor de la comida se ve afectado por el hecho de que los alimentos, aunque estén preparados al momento, los recalientan en el horno de microondas antes de servírtelos.

Está perfecto que les fascine su “super CDMX”, pero hay que asegurarse de que por lo menos esa fama tenga algún sustento y no solamente sean palabras y ganas de sentirse superiores. Ahórrense sus comentarios del tipo “si no te gusta, no vayas”; es mi opinión y se joden.

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