Autor
Panda Zambrano
Cuerpo

El otro día dando un rol por las cercanías de la Alameda Central, se me ocurrió entrar a un lugar llamado Barrio Alameda. En el cual venden helados de sabores raros y diferentes. El ambiente es medio hipster pero chiduki y tranquilo. Por ahí pajareando entre los changarros, recordé mi época de ponediscos, ya que hay una tienda de vinilos.

No me deja de sorprender como los chaquetos de hoy, entiendase, pubertitos-millennials-retrasados mentales o como gusten llamarlos, tienen una severa falta de identidad y por lo mismo se hacen fans de cualquier jalada…en este caso de los vinilos, o los discos de 12 pulgadas tan usados en los ochentas.

En el Panda Cool Center aún tengo toneladas de vinilos arrumbados para realizar Panda FM Mix con remixes originales de bandas como The Cure, INXS, Depeche Mode y varias más. Por aquellos tiempos era común asistir a tiendas como El Sonido Discotheque o Zorba para hacerte de la edición europea de algún sencillo porque solian traer alguna versión diferente a la edición gringa o la mexicana, que solia sonar debil y super jodida a comparación de las extranjeras. Pero cuando llegó el disco compacto todo cambió para bién.

De pronto ya no habia hiss, hums, tierras, ruidos raros ni la fidelidad tan pinchurrienta que daba el disco de vinilo, pero que actualmente muchos babositos mono-neuronales adoran nada más porque escucharon en alguna parte que el vinilo tiene mejor fidelidad que el disco compacto, o las grabaciones digitales. Déjenme decirles mis queridos tarimapendécuaros, que el que piense eso, le escurre baba del hocico.

Las grabaciones digitales superan en todo aspecto al disco de vinilo, pero en esta pose pendejoide que tienen las generaciones de hoy, y como consecuencia de su irremediable ignorancia, creen que el vinilo suena mejor…siendo que lo que sonaba mejor era el equipo de bulbos que se utilizaba en aquellas épocas, y en menor medida la cinta de dos pulgadas para grabar en múltiples canales las canciones, y que ya no se usan. El équipo de bulbos da un calidez que los equipos más recientes no tienen, pero eso no quiere decir que el vinilo suene mejor.

Todo esto viene al tema porque en la tienda que les comento, tenian un par de tornamesas y todos los discos en bolsitas de plastico como si de un objeto de colección se tratase. Siendo que solamente son unos trozos de plastico con muchos inconvenientes que los tontitos de hoy no conocen, y que en su momento eran generadores de dolores de cabeza para los que nos dedicamos a la disyoqueada en aquellos ayeres.

Por ejemplo, era clásico que si dejabas un disco bajo el sol, este se doblaba y quedaba inutilizable a menos que lo pusieras entre dos vidrios para enderezarlo. Si colocabas mal la aguja, podias rayarlos (muchos creen que era por reproducirlos muchas veces pero esto es un error), ya que podias dañar los zurcos. Ya en la fiestuki, si colocabas tus tornamesas muy cerca de las bocinas, podrias generar retroalimentación, o como dicen los naqueshons: “se viciaba”.

Por si fuera poco, tenias que estarlos limpiando constantemente con un cepillo especial, típicamente de la marca Discwasher para un sonido óptimo. Igualmente las tornamesas tenian un sinfín de ajustes como el peso de la ajuga, el anti-skating, los slip-mats y tantas cosas más que hacian de estos viniles un completo dolor de huevos. Así mismo no era igual una tornamesa Technics, que una porqueria marca Radson. Las agujas y las pastillas también eran como la noche y el dia, siendo las mas eficientes las de marca Stanton o Concord (nada conocidas en México).

En el aspecto del sonido, un vinilo puede sonar muy bién o muy mal, dependiendo de diversos factores que los pubertitos de hoy ni conocen ni dominan. Si usabas una marca de aguja sonaba de cierta manera, pero además estaba la pastilla, la suciedad del disco, la edición, la mezcla de la grabación, etc. Porque los discos europeos al girar a 45 RPM solian sonar mejor que los de 33 RPM (esto no es simple apreciación subjetiva, sino que al girar a una frecuencia superior, registraba mejor los agudos), aunque se tratase del mismo tema musical. Iguálmente estaba el pre-amplificador al cual conectaras la tornamesa (podia ser uno independiente o el que trae integrado el mezclador de DJ), mismo que podia transformar el sonido favorablemente si era bueno, o debilitar el sonido si era un estereo casero.

Era muy notorio lo anterior en las ediciones mexicanas de muchos temas que sonaban para mearlas. Además el vinilo tiene el grandísimo problema de que entre mas minutos por lado se le grabe, mas jodido sonará. Es por esto que en el mercado mexicano, los sencillos de la disquera Musart, sonaban con unos huevotes impresionantes, ya que sólamente solían incluir un tema por lado, mientras que otros que tenian mas minutos grabados, como los de Peerless, sonaban pa’l perro. Súmenle a lo anterior el grosor del vinilo y notaran que eso de que “el vinilo suena mejor” solo es una jalada mas de los puñetos de hoy. Y por otra parte, estaban los mezcladores de DJ que eran tan diferentes en precio y características que la misma canción sonaba completamente diferente en un mixer Numark, Gemini, Urei o un Rane.

Lo mas gracioso del asunto al pasar por la tienda de discos en cuestión, fue ver la falta de pericia al manipular los vinilos por parte del pseudo-dj que estaba en la misma. Todo lento, miedoso y sin práctica alguna tomaba la aguja como si estuviera en camara lenta, como si se tratase de una incubadora y hubiera un bebé adentro….awwww, ternurito.

En su momento la mayoria de tiendas de discos tenian los mismos desacomodados, en el piso, sucios, y estos inútiles ahora los quieren vender como si de objetos de colección se tratasen, jajaja. Incluso pude ver “Thriller” de Michael Jackson con un precio altísimo que solamente un imbécil pagaría, porque ni es de colección, ni es edicion limitada y además ese disco es tan común como una paleta de limón de La Michoacana. ¡No mamen!

Para los que llegamos a mezclar con cuatro tornamesas Technics 1200 al mismo tiempo, con cinta de carrete abierto, reproductores Denon y varias monerías mas, no deja de resultarnos chistosa esta renovada adoración de un pasado que jamás regresará, extremádamente precario y digno de dinosaurios nostálgicos que se niegan a dar paso a las nuevas tecnologías. Moraleja: los Americanistas son putos. Fin del comunicado.

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