Autor
David
Cuerpo

Las redes sociales ahora son como una bola de nieve que se acrecenta mientras desciende de la montaña tras una avalancha de apertura al público para escupir cuanta tontería se le viene a la mente. Fenómeno que no se detendrá y al cual muchos le temen porque no soportan la crítica y sucumben ante la mínima provocación, cayendo en el juego e integrándose al desbarajuste de vituperaciones mutuas. 

Risible es la postura de algunos seres susceptibles a la menor insinuación de que no estás de acuerdo con su punto de vista. Se erizan como animales silvestres protegiendo su territorio y defienden a capa y espada su postura aún sin estar estrictamente fundamentada en argumentos válidos que la respalden.

Los mismos medios tienen la culpa y en serio, es gracioso cuando dicen: "vamos a ver qué dicen los tuiteros" ¿Los quiénes? una comunidad empoderada bestialmente compuesta por los pronombres personales. Sí, somos tú, yo él, nosotros, ellos, ustedes, el vecino, el amigo de un amigo, alguien de por ahí que puede mantener su anonimato pero que simplemente es el menos indicado para emitir un juicio ante temas más complejos como, los políticos, económicos e incluso sociales debido a su desinformación, pero que se suben al inconmensurable tren de la ignorancia.

No vayamos muy lejos: en el mismo show ¿cuántos de ustedes le juegan al productor sin siquiera saber cómo se hacen las cosas? O qué tal los que con tantas agallas critican a los que están al aire; a ellos les pregunto ¿ya nos llamaron para hacer sus bromas?

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